Cómo recuperar ganas de vivir

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Todos tenemos momentos o etapas de apatía en nuestras vidas. Algunas, más extensas o más rudas que otras. Lo cierto es que, en esas fases de melancolía o desgano, perdemos el horizonte y los ánimos hasta incluso dañar nuestra salud a nivel psicológico y físico. Si estás atravesando situaciones de este tipo, aquí te mostramos una humilde guía sobre cómo recuperar ganas de vivir.

Ante todo, debemos tener algo en mente: Todo es temporal, nada es eterno. En base a esta premisa, recordemos que ni el sol sale durante todo el día ni las noches son eternas. Siempre existe un balance equilibrado para todo, y los estados de ánimo no son la excepción.

Sin embargo, no puedes decirle a una persona en ese estado simplemente algo como: “¡ya se te pasará!”. No es así de simple.

Cómo recuperar las ganas de vivir en 6 pasos

En primer lugar, debemos tratar de encontrar las razones por las cuales han mermado nuestras ganas de vivir. Quizás es un conjunto de factores, y no una única razón. Lo más común va desde el exceso de trabajo, la rutina, los ajetreos de la vida, las preocupaciones, la ansiedad. Todo esto provoca que nuestro enfoque sobre la vida se vaya mayormente hacia el lado negativo; por lo que perdemos la energía y voluntad para experimentar cosas nuevas.

  1. El cambio empieza por ti. Dado a que la cotidianidad a veces puede arrebatarnos la felicidad de nuestra vida; ¿cómo recuperar ganas de vivir si necesitamos trabajar, salir a la calle y afrontar la realidad del día a día? Pues, lo primero que debemos saber es que el cambio comienza por nosotros mismos. Es importante cambiar nuestra actitud ante lo que nos rodea; esforzarnos por ver las cosas de una manera diferente a la actual.
  2. Cambia de círculo social o amplíalo. Las energías, tanto positivas como negativas, se contagian rápidamente. Si tu círculo social vive metido en conductas insanas, círculos viciosos y tienen una perspectiva lúgubre sobre todo, es momento de aislarte un poco de ellos, por tu propio bien. Esto no significa abandonar tus amistades por otras. De momento, necesitas concentrarte en ti, para luego tener la fuerza para apoyarlos a ellos.
  3. Valora las pequeñas cosas en tu vida. Por lo general, vivimos inmersos en una burbuja donde nuestro mundo es únicamente lo que ya estamos acostumbrados a ver y tener. Damos por sentado tantas cosas que no nos sentamos a reflexionar lo afortunados que somos de estar con vida, de ver un nuevo amanecer, de escuchar las aves trinar, de tener un techo o comida. Si empezamos a valorar hasta las cosas más chicas, podremos encontrarle un significado al magno evento que es la vida. 
  4. Hazte de tiempo para ti mismo. Entre el trabajo, la familia y otras responsabilidades, por lo general dejamos a un lado incluso nuestros propios intereses y el cuidado personal. Incluso, en ocasiones no tenemos tiempo de estar solos, descansar; o atrevernos a hacer cosas nuevas, como pasatiempos y hobbies. Si no nos sentimos bien con nosotros mismos, nuestro cuerpo, nuestras actividades y el manejo de nuestro propio tiempo; ¿cómo es posible sentir que vivimos plenamente?
  5. Traza metas en tu camino. Este paso es muy importante. No tienen que ser cosas grandes en un principio. Puedes empezar por aspectos pequeños o a corto plazo, como “llegar a trotar tres horas a la semana” o “conseguir aprender francés básico el siguiente mes”. Verás que si tienes ciertos objetivos que cumplir, tus días empezarán a cobrar sentido; y más aún si comentas estos planes a alguien, pues un poco de presión social sana también ayuda.
  6. Sonríete en el espejo. Va a sonar un poco extraño, pero sí. Sonriele a la persona que veas en el espejo y verás cómo te sonríe de vuelta. Tu expresión mejora, tu cuerpo empieza a producir hormonas para la felicidad y tus ojos pueden llegar a brillar con luz propia. ¡Sonríete y la vida te sonreirá!

Estos consejos no servirán de nada o si no eres constante. También asegúrate que lo que estás pasando es un período de apatía; y no algo más grave como la depresión. Si sientes que esta guía no es suficiente para ti, te recomendamos visitar un psicólogo, terapista, o algún orientador cercano; para que te ayude a recuperar ganas de vivir de manera profesional.

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